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Instituto de Prevención y Calidad de Vida

 
 


Colesterol

El colesterol elevado o “Hipercolesterolemia” es uno de los trastornos más comunes del ser humano.  Su frecuencia de aparición incrementa progresivamente conforme aumenta la edad, probablemente porque el metabolismo va perdiendo efectividad.  Se calcula que en la población general compromete aproximadamente al 60% de las personas.

La importancia del colesterol radica en que es uno de los principales Factores de Riesgo que promueven la aparición de las Enfermedades Cardiovasculares, que actualmente son las enfermedades más importantes y que representa uno de los aspectos prioritarios para prevenirlas.

La relación del colesterol con los hábitos de vida occidental es fuerte y directa, lo cual explicaría su elevada frecuencia en nuestra cultura.  Una dieta rica en grasas y alimentos procesados y pobre en frutas, verduras y pescado, el exceso de peso, el sedentarismo y probablemente el estrés, son los principales factores que producen aumento del colesterol.

 

      • ¿Qué es el colesterol?

      • ¿Por qué es importante el colesterol?

      • ¿Cuál es el valor normal de colesterol?

      • ¿Por qué aumenta el colesterol?

      • ¿Qué síntomas tiene el colesterol elevado?

      • ¿Cómo se diagnostica el colesterol elevado?

      • ¿Cómo se baja el colesterol?

      • ¿Qué relación tiene el colesterol con los hábitos de vida?

 

 

¿Qué es el colesterol?

El colesterol es un tipo de grasa, constituyente necesario del organismo de los animales.  Cumple varias funciones importantes como formar parte de las membranas celulares, de la bilis o de ciertas hormonas.

Como todas las cosas esenciales para la vida, la Naturaleza se encarga de asegurar su provisión en forma directa a través de su producción por las células del hígado, que son capaces de sintetizar (formar) todo el colesterol que precisamos sin necesidad de ingerirlo.  Una dieta saludable no contiene más de 250 a 300g. de colesterol por día, equivalente a un huevo, todo lo que comamos de más, se acumulará.

Técnicamente el colesterol sanguíneo se expresa como “Colesterol Total”, que es la suma de varios tipos de colesterol, de los cuales los más importantes son el Colesterol LDL (“malo”) y el Colesterol HDL (“bueno”).

El Colesterol LDL es la fracción más grande, sus cambios son los que más influyen en el aumento o disminución del Colesterol Total, por ello cuando comúnmente se habla de colesterol como Factor de Riesgo Cardiovascular se está haciendo referencia principalmente a la fracción LDL.




¿Por qué es importante el colesterol?

La importancia del colesterol está dada por su estrecha relación con las Enfermedades Cardiovasculares –infartos de corazón, de cerebro, etc.– a través de su influencia directa sobre la “aterosclerosis” – proceso por el cual se van tapando las arterias.

El aumento del nivel de colesterol en sangre se denomina “Hipercolesterolemia” y está considerada como uno de los Factores de Riesgo Cardiovascular más importantes.  Es muy frecuente en la población – más del 60% - y su control se ha constituido en un paso obligado y en una de las estrategias más efectivas para prevenir las Enfermedades Cardiovasculares.

Es, justamente, esta relación la que bautiza a los dos tipos de colesterol en “malo” (LDL) y “bueno” (HDL).

El Colesterol LDL es “malo” porque es el principal componente de la placa aterosclerótica – llamado “ateroma”, promueve su desarrollo y acelera su evolución agravándola.

El Colesterol HDL es exactamente al revés.  Limpia la pared de las arterias como si fuese una aspiradora, es el principal componente biológico anti-aterosclerótico y por ello se lo conoce como “bueno”.  Dada su importancia, cuando desciende se constituye en un Factor de Riesgo Cardiovascular independiente del colesterol, que debe ser tratado a parte.




¿Cuál es el valor normal de colesterol?

No existe un valor exacto de colesterol en sangre que signifique biológicamente una “normalidad”.

Se establece por una convención de expertos, basándose en el “riesgo cardiovascular” que implican las diferentes concentraciones sanguíneas que se pueden presentar, conclusiones que se obtienen a partir de rigurosos estudios epidemiológicos.

Como regla, la cifra de colesterol en sangre siempre debe ser interpretada proyectándola al riesgo cardiovascular que implica.  Por todo esto, no se debe hablar de normal sino de “recomendable”.

El valor máximo recomendado de Colesterol Total en sangre es de 180 mg/dl.

Su principal significación como dato surge de su estrecha y directa relación con el nivel de Colesterol LDL (malo) – el principal determinante del colesterol total – y por ser utilizado para el cálculo del “Riesgo Cardiovascular”, que permite conocer el porcentaje de probabilidades de contraer una Enfermedad Cardiovascular  en los próximos años.

El otro valor que se debe conocer es el que corresponde al Colesterol LDL.  Si bien también puede ser utilizado como dato para el cálculo del Riesgo Cardiovascular, su utilidad más significativa es como indicador de objetivo terapéutico o “nivel deseado”, que está en relación al grado de Riesgo Cardiovascular.  Cuanto mayor es el Riesgo Cardiovascular, menor deberá ser el Colesterol LDL, según el siguiente esquema:

        Riesgo ALTO          
  →        nivel deseado de LDL menor de 100 mg/dl  (si es posible menor de 70 mg/dl)

        Riesgo MODERADO   →         nivel deseado de LDL menor de 130 mg/dl

        Riesgo BAJO                    nivel deseado de LDL menor de 160 mg/dl

De esta forma se define la necesidad de medicación y su efectividad para alcanzar el objetivo terapéutico buscado, que consiste en disminuir el Riesgo Cardiovascular.



¿Por qué aumenta el colesterol?

Existen dos mecanismos básicos por los cuales una persona puede desarrollar Hipercolesterolemia.

Uno de ellos consiste en un defecto hereditario en el metabolismo del colesterol – Hipercolesterolemia familiar.  Las personas que lo padecen tienen una tendencia natural a tener cifras elevadas de colesterol en sangre, en algunos casos aún pese a cumplir una dieta estricta.  Generalmente aparece en personas relativamente jóvenes y frecuentemente requiere medicación.

El otro mecanismo se relaciona con una dieta que excede la cantidad de grasa que realmente necesitamos, es decir el metabolismo del colesterol se ve sobrecargado, lo cual deriva en aumento de sus niveles en sangre y acumulación.  Este mecanismo es mucho más frecuente que el anterior y es el principal responsable del hecho que el colesterol sea uno de los principales Factores de Riesgo Cardiovascular.  Está directamente relacionado con el hábito alimentario propio de nuestra cultura occidental que se caracteriza por un alto contenido de cierto tipo de grasas – llamadas “saturadas”.  Los alimentos que más cantidad tienen de estas grasas son: la mayoría de las carnes, los fiambres, los lácteos (principalmente la manteca, la crema y el dulce de leche), los productos de pastelería – facturas, tortas, masas, alfajores.  Una mención especial para los aceites vegetales, los cuales cuando se ingieren crudos no producen daño alguno pero cuando se cocinan – fritura – se transforman en perjudiciales debido al incremento de colesterol que producen.

Otra de las fuentes que producen incremento de colesterol en la sangre son los alimentos que lo contienen en forma directa, como los de origen animal: sesos, yema de huevo, vísceras (mollejas, riñón, hígado, chinchulines), caviar, crustáceos (langostinos, cangrejo), grasa animal y la mayoría de las carnes (vaca, ave, cerdo, cordero).  A diferencia de estos, ningún alimento de origen vegetal contiene colesterol.



¿Qué síntomas tiene el colesterol elevado?

Por definición, la hipercolesterolemia en sí misma carece absolutamente de síntomas o signos que adviertan su presencia.  Esta característica se  denomina “silencio clínico” y constituye uno de los aspectos más problemáticos de este trastorno, dado que mientras se desarrolla resulta imposible sospecharlo.

La única posibilidad que existe para evitar el daño que, de hecho, siempre produce el colesterol, es descubrirlo a tiempo y para ello es necesario chequearlo sin esperar ninguna señal para motivarse.

Si el hábito alimentario occidental es el principal responsable de la gran frecuencia de la hipercolesterolemia – se calcula en más del 60 % de la población, su “silencio clínico” es lo que explica que más de la mitad de los que padecen hipercolesterolemia lo desconozcan y sigan a su merced por no tratarse.




¿Cómo se diagnostica el colesterol elevado?

La única manera de detectar una cifra elevada de colesterol es mediante un análisis de sangre, el cual, por otra parte, es sencillo y rutinario.

Para el dosaje de Colesterol Total, no es necesario efectuar ayuno alguno previo a la extracción de sangre.  Cuando se deben investigar los niveles sanguíneos de otros tipos de grasas más específicamente, el ayuno previo al análisis sí es necesario – 12 a 14 hs.



¿Cómo se baja el colesterol?

El tratamiento de la Hipercolesterolemia es siempre en dos fases.  Sistemáticamente debe respetar un 1er paso no farmacológico, que consiste en una dieta adecuada y un 2do paso farmacológico, que complementa al primero pero no lo reemplaza.  Es decir, el tratamiento de la hipercolesterolemia, indefectiblemente y en todos los casos, incluye la dieta y si ésta no alcanza para obtener el nivel deseado de colesterol (específicamente el Colesterol LDL) se incorpora la medicación.

El objetivo terapéutico consiste no sólo en hacer descender el colesterol en sangre hasta un nivel recomendable, sino en sostenerlo a través del tiempo.  Por ello es necesario que la dieta sea tolerable y sustentable para quien debe cumplirla, para lo cual debe ser confeccionada por un especialista en Nutrición que tenga en cuenta gustos y aspectos personales del hábito alimentario del individuo.  Se trata de un requisito muchas veces no tenido en cuenta, aunque frecuentemente de él depende el éxito o fracaso.

En general en una 1ra etapa se deben evitar con cierto rigor los alimentos que producen incremento del colesterol, a fin de lograr un descenso efectivo del mismo, luego de lo cual la ingesta podrá ser moderada, no prohibitiva, evitando excesos, tal que esté garantizado el sostenimiento del nuevo nivel alcanzado de colesterol.

En este contexto, la función de la medicación es sólo posibilitar, ya sea alcanzar el nivel deseado de colesterol o bien mantenerlo a través del tiempo.

Existe variedad de medicamentos que ayudan a controlar el colesterol.  Todos son efectivos y seguros en tanto estén correctamente indicados, decisión que le corresponde exclusivamente al médico.  En todos los casos iniciar y mantener una actividad física y un control del peso corporal, resulta sumamente importante ya que potencia el efecto de la dieta y de los medicamentos.



¿Qué relación tiene el colesterol con los hábitos de vida?

Casi todos los hábitos de vida occidental más importantes tienen una relación fuerte con el colesterol, tanto en su aparición y severidad como en el éxito o fracaso del tratamiento.

Hábito alimentario:  el hábito alimentario occidental, caracterizado por alimentos con alto contenido de grasas saturadas y de colesterol, es el principal responsable de que la Hipercolesterolemia sea tan frecuente y, consecuentemente, uno de los Factores de Riesgo Cardiovascular más importantes y más difíciles de controlar.  El mejoramiento de este hábito es requisito indispensable para lograr el nivel recomendable de colesterol en sangre.

Por otra parte, a través de este hábito se articula la Hipercolesterolemia con el exceso de peso, frecuentemente asociados.

Hábito de actividad física: está claramente demostrado que así como el sedentario tiende a tener el colesterol en sangre más elevado, iniciar y mantener una actividad física tiende a bajarlo.  La actividad física es un complemento importantísimo del tratamiento de la Hipercolesterolemia, ya que potencia el efecto de la dieta y de los medicamentos.

Hábito de comportamiento adaptativo: referido al grado de estrés.  Si bien aún no hay pruebas suficientes que demuestren una relación directa entre estrés y colesterol, existen fuertes sospechas acerca de una real influencia.  No sólo por los mecanismos biológicos que se ponen en marcha durante el estrés, sino también porque éste condiciona la adopción de hábitos – alimentario (dieta rica en grasas, fast-food, fiambres, envasados) y sedentarismo – confirmados como promotores de hipercolesterolemia.

Tabaquismo: no existe, por ahora, evidencia alguna de una relación

 

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